Renuncié a Mi Empleo Para Ser Feliz: Dos años después.

May 20, 2020 | Emprendimiento

Han pasado ya más de 2 años desde que renuncié a mi empleo. Algunos piensan que renuncié a mi trabajo para emprender. Otros que lo hice para trabajar por mi cuenta como freelance. La verdad, es que yo renuncié a mi empleo para hacer algo que me hace enormemente feliz: viajar.

En abril del 2018, mi pareja y yo decidimos renunciar a nuestro empleo de oficina para viajar por Latinoamérica sin billete de vuelta. El plan era simple: ahorrar dinero, tomarse una pausa, viajar y luego volver a casa a buscar un nuevo empleo.

¿Qué pasó entonces? ¿Cómo rayos fue que terminé emprendiendo y escribiendo este blog? Eso es lo que te voy a contar a continuación:

Renuncié a mi empleo para viajar

Viajar es algo que me apasiona. Y para ser sincera, mi anterior empleo de oficina no era un impedimento para ello: Tenía muchos días de vacaciones al año, feriados oficiales, ganaba un buen sueldo y vivía en una ciudad desde la que podía hacer excursiones a varios países de Europa sin recorrer grandes distancias.

Sin embargo, aunque mi vida en Munich era envidiable; algo por dentro me hacia sentir incompleta. Era una sensación de inconformidad.

Mi trabajo me gustaba, pero no estaba segura de querer dedicarme a ello toda mi vida. A veces sentía que me había equivocado al estudiar mi carrera. Otras veces rondaba por mi cabeza la idea de trabajar en algo distinto o de emprender, pero no tenía claro a qué otra cosa podía dedicarme

Durante este periodo de «insatisfacción», salió a la mesa el tema de tomarnos un Año Sabático. La idea era perfecta: tomar una pausa para viajar, despejar la mente, intentar averiguar qué rumbo profesional darle a nuestras vidas y volver a casa para iniciar un nuevo empleo o una nueva carrera.

Estando de viaje descubrí que me gustaba escribir, así que abrí un blog de viajes como «hobby». Sin quererlo, cada vez me fui adentrando más al mundo del emprendimiento digital y los negocios online.

Tenía claro que no había renunciado a mi empleo para emprender, sin embargo la idea de trabajar por cuenta propia, tener un negocio online, trabajar deslocalizada y convertirme en una «nómada digital» fue algo que me atrajo.

¿Qué paso después? Que las cosas no salieron como esperaba:

Emprender no es lo que parece

La idea de emprender un negocio online se había metido de lleno a mi cabeza. Tenía el dinero suficiente para viajar, pero si podía generar dinero mientras viajaba; y lo mejor, si podía asegurarme de no volver a mi trabajo de oficina; más que mejor.

¡Oh decepción! Conforme me fui metiendo más al lodo, me di cuenta de que montarse un negocio online no es tan fácil, ni sencillo como lo venden:

  • Primero, me infoxique con tanta información que había por internet. Me suscribía a todos los blogs, descargaba ebooks, me apuntaba a todo webinar que pasaba por mi pantalla… ¡error!
  • Como no sabía por dónde tirar de tanta información; terminé comprando cursos online que prometían darme una guía clara para iniciar mi negocio.
  • Después, terminé pagando cantidades absurdas de dinero para acceder a programas de mentoring y escuelas que prometían ayudarme a hacerlo «crecer»
  • Finalmente, terminé con lista interminable de tareas por hacer que terminaron por agobiarme.

En ese momento me di cuenta que no era feliz. Emprender se había convertido en algo frustrante. Tenía la sensación de que hacía muchas cosas para tan pocos resultados. Y lo peor de todo: no estaba disfrutando de lleno mi viaje.

Fue entonces cuando dije: ¡basta!

Me deshice de aquel proyecto emprendedor, me enfoqué en disfrutar de mi viaje; en escribir en mi blog viajero y nada ¡más!

Un negocio no te hará feliz; hacer lo que amas SÍ

Emprender de la forma que me habían «enseñado» suponía una perdida enorme de tiempo, dinero y energía. Si emprender me iba a quitar tiempo para disfrutar mi viaje, entonces ¿qué sentido tenia? ¿Acaso tenía sentido montar un negocio para viajar cuando yo ya estaba viajando? ¿ Tenía sentido invertir mi energía en algo que no me hacia feliz?

En ese momento comprendí que el problema no era emprender; sino la FORMA de hacerlo.

Decidí guiarme un poco más por mi instinto y avanzar en el mundo emprendedor por mi cuenta usando los conocimientos que había adquirido en mis antiguos empleos. Busque información de fuentes fiables (los libros sueles ser fuentes excelentes y a precios realistas) y sobre todo, decidí enfocarme en hacer lo que me hacia feliz.

Lo tenía claro: el día que emprender / tener un negocio no aportara felicidad a mi vida; entonces era claro que algo estaba mal.

Y es que tienes que saber algo: ni un negocio ni ningún empleo te harán feliz. Por que la felicidad (aunque suene muy trillado) no viene de afuera; viene de adentro. Y solo tú eres capaz de identificar las cosas que te hacen sentir feliz.

En mi caso, cumplir mi sueño viajar por una larga temporada aportó felicidad a mi vida, ¿qué aporta felicidad a la tuya?

No elijas un trabajo, elije un estilo de vida

Por alguna razón se ha vendido la idea de que tener un negocio es mejor que tener un empleo. Desde mi punto de vista no es mejor ni peor; simplemente son diferentes.

Tener un empleo tiene sus ventajas: un sueldo fijo, cierta estabilidad, no tienes que hacer las tareas que implica gestionar un negocio más; olvídate de los rollos legales que implica montar una empresa; tienes seguro medico y vacaciones pagadas; etc. A cambio de eso tienes que cumplir un horario fijo, aceptar las ordenes de tus jefes y ser feliz con el negocio que te toca.

Emprender un negocio o ser autoempleado (freelance)no es que sea la panacea: Trabajas más, no tienes ingresos fijos, tú eres el encargado de lo que sucede en el negocio; pero a cambio puedes ser tu propio jefe, elegir tus horarios, ganar lo que tú decidas, trabajar en lo que te gusta, etc.

Finalmente, lo que tienes que elegir no es uno u otro; sino el medio que más te acerque al estilo de vida que quieres para ti y a las cosas que te hacen feliz.

Lo que te hará feliz no es el negocio que emprendes, sino el estilo de vida que logras a través de el.

Renuncié a mi empleo para construir un estilo de vida. Un estilo de vida que va más conmigo, con lo que me gusta y me hace feliz. Ahora trabajo en mi propio estudio creativo. Sigo escribiendo en blog de viajes como hobby. Escribo aquí para compartir todo lo que sé contigo. Y por supuesto, sigo viajando.

No sé que me deparará el destino; solo sé una cosas: hagas lo que hagas, no te olvides nunca de ser feliz. 

 

Posdata:

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