Aprende a ser asertivo y defiende tus intereses

 Recupera el control y no dejes que los demás se aprovechen de ti. Aprende a usar la comunicación asertiva para defender tus intereses.

    ¿Qué es la asertividad y porque la necesito si quiero darme a respetar?

    ¿Te ha pasado que alguien te pide que hagas algo que en el fondo no quieres hacer, pero terminas haciéndolo? ¿Sientes que se aprovechan de ti y terminas haciendo de lado tus propios intereses para cumplir con los de los demás?

    Probablemente piensas que el problema radica en que no sabes decir que no cuando te piden algo, pero el problema va más allá de negarse ante una petición.

    Se trata de que aprendas a conocer y defender tus derechos pero respetando también a los demás.

    Es normal experimentar miedo o sensación de incomodidad ante la posibilidad de negarnos frente a lo que alguien nos está pidiendo.

    Tal vez piensas que si te niegas la otra persona lo interpretará mal y es posible que experimentes rechazo de su parte. Ante el miedo de ser rechazado, terminas aceptando hacer cosas que algunas veces no quieres hacer.

    La verdadera aceptación está en que el otro también comprenda que tanto tus necesidades, como las suyas, son de igual importancia. tweet

    Todos queremos ser aceptados por eso muchas veces cedemos y terminamos haciendo por los demás, cosas que van en contra de nuestros intereses.

    El problema de continuar con esta conducta es que pierdes el control de tus decisiones dejando que la otra persona decida por ti. Por eso sientes que los demás se aprovechan de ti y que tus necesidades parecen no importar frente a las necesidades de los demás.

    Ser asertivo es encontrar el punto intermedio entre la pasividad, ósea dejar que otros decidan por ti o pasen por alto tus intereses; y la agresividad, que se presenta cuando tú no eres capaz de ser objetivo y respetar las ideas de los demás. tweet

    Ser asertivo no significa negarte a todo o convertirte en una persona cerrada que no ayuda a los demás; pero tampoco significa dejar que los demás te sometan a su voluntad. Simplemente se trata de aprender a comunicar tus convicciones y defender tus derecho.

    La asertividad funciona cuando te expresas de forma directa, congruente y equilibrada para comunicar de forma correcta tus ideas, sentimientos o pensamientos logrando así defender tus derechos e intereses sin la intención de lastimar u ofender a la otra persona ni a sus intereses.

    La asertividad te va a dar la capacidad de mantener relaciones de igualdad porque no solo se trata de negarte cuando hay algo que no quieres, sino también saber pedir lo que si quieres.

    Necesitas ser asertivo para comenzar a liderar tu vida. Aprender a decir que no, manejar inteligentemente la presión que otros ponen sobre ti, poner tus opiniones a la altura de los demás, defender tus intereses y hacer respetar tus ideas te devolverá el control que sientes haber perdido sobre tu vida.

     

    ¿Porque me cuesta decir que no? 🙅

    Asertividad va mucho más allá de simplemente aprender a decir no; se trata de aprender a manejar el sentimiento de culpa o el miedo al rechazo que hacen que asumas cosas que no quieres hacer.

    Existen varios motivos por los que se te dificulta decir que no, pero los más grandes son: las creencias erróneas, la baja autoestima y la mala gestión de las expectativas.

    Creencias erróneas

    Probablemente crees que negarte está mal, por eso no lo haces. Mantener tu posición firme no solo te ayudará a ti, sino que también ayudarás al que está enfrente.

    Muchas personas no quieren hacerse responsables de lo que sucede en su vida o no quieren responder a las consecuencias de sus acciones. Por eso van en busca de “ayuda” para que alguien les solucione ese problema que están viviendo.

    Aprende a diferenciar entre un favor y un problema. Si alguien te pide el mismo favor más de 3 veces seguidas, entonces necesitas usar tu #asertividad. tweet

    Tus creencias condicionan tus acciones. Si tu, en tu inconsciente, crees que anteponiendo los intereses de los demás ante los tuyos crearás relaciones positivas, terminaras cediendo y diciendo que si a todo. Llegará un punto donde ya no podrás más.

    Sentirás que esa persona se aprovecha de ti. Te costará salir de ese ciclo por el miedo a terminar la relación. Y probablemente la relación no termine en buenos términos ¡a nadie le gusta perder! pero este será el resultado de una falsa creencia.

    Baja autoestima

    Tu autoestima influye mucho a la hora de ser asertivo. La autoestima te hace creer que haciéndote respetar vas a tener buenas relaciones sanas y buenas.

    Las personas que no tienen buena autoestima piensan que siendo sumisos y diciendo que si a todo van a crear buenas relaciones, pero es todo lo contrario.

    Las relaciones donde tu sientes que se aprovechan de ti y que no son equitativas provocan que tu autoestima baje aún más.

    La autoestima da la sensación de que el otro te valorará y te apreciará incluso a pesar de que le hayas dicho que no.

    Al principio será tenso pero la persona  que vale la pena respetará tus decisiones. Respétate a ti primero para otros también te respeten.

    Si quieres saber cómo puedes aumentar tu autoestima, te invito a que leas este articulo donde los expertos en psicología, coaching y desarrollo personal te darán sus consejos.

    Gestión de las expectativas

    “Pero… es lo que esperan de mí”, “¡¿cómo voy a decir que no?!”, “me van a dejar de querer”“van a hablar mal de mí”…  ¿Conoces alguna de estas expresiones?

    Estos son miedos por creer que si no cumples con las expectativas que los demás tienen sobre ti habrá malas consecuencias. Ser sumisos no significa que nos quieran. Decir que si a todo no significa que te ganarás automáticamente el favor de los demás.

    El día que tu te niegues o no puedas cumplas con lo que esperan de ti, esa relación fracasará y te harán sentir mal.

    Por eso las personas que no saben decir que no entran en un ciclo difícil de romper. Tratarán de complacer las expectativas que los demás tienen antes que las suyas propias por miedo a ser rechazado.

    Perder tu para que gane el otro puede parecer bueno, pero buscar que ambos ganen es lo mejor. Y si no llegas a un acuerdo donde ambos estén contentos, entonces que no haya trato. #asertividad tweet

    Las personas que no te valoran ni te respeten se aprovecharán de ti. Pero las relaciones que valen la pena entenderán que tus intereses son igual de importantes que los tuyos y buscarán establecer una relación ganar-ganar.

    Culturalmente estamos educados para decir que si a todo. Pensamos que decir no es grosero o descortés. Pero así como aprendimos a decir que si a todo, es necesario aprender decir que no cuando sea el caso.

     

    Como romper con un ciclo donde las personas se aprovechan de ti pidiéndote constantemente favores

    Cuando constantemente haces “favores” a otras personas de cosas que en realidad no quieres hacer, haces que las otras personas se acostumbren. Dan por hecho que “siempre” estarás disponible y eso se convierte en un hábito para ellos.

    El problema de hacer varias veces un el mismo favor seguido es que termina por convertirse en una obligación. En el cerebro del otro queda grabado como si fuera obligación tuya. Por eso no hagas más de 3 veces el mismo favor.

    Si ya has entrado en un ciclo donde constantemente te piden el mismo favor o donde sientes que tus intereses son desplazados por los intereses de los demás, entonces puedes hacer lo siguiente:

    1. Rompe el hábito.Simplemente un día di que no. Si no te atreves a decir en seco que no puedes usar una mentira o una excusa. Lo importante es que rompas el hábito y des a entender que no es ninguna obligación tuya. Y no te sientas mal, si no es tu obligación no no hay culpa alguna.
    2. Sé firme en tu postura.Una vez que te has negado vas a hacer ver a la otra persona que no debe dar por hecho que siempre hacer el favor. Si la persona te sigue insistiendo, reacciona de mala manera o te echa en cara tu falta de apoyo, tu mantendrás tu posición firme.
    3. Manifiesta tus necesidades.Por último vas a dejar claro lo que sientes. Puedes empezar con frases como: “A mí también me cuesta hacer .. por eso…”, “A mí no me gusta… por tanto…”, “De vez en cuando puedo ayudarte, pero no siempre porque me siento …”

    Expresa tus sentimientos, porque los sentimientos son innegables. La otra persona no puede objetar lo que sientes. Lo importante es que no te quedes callado pensando en lo peor que podría pasar por negarte.

    Date permiso para decir que no y no te sientas obligado a hacer nada. Y si a pesar de haber intentado establecer una relación justa y asertiva con la otra persona, esta no le da la misma importancia a tus necesidades entonces valora la relación con esa persona y piensa si vale la pena o no.

     

    Aprende a ser una persona asertiva y evita que se vuelvan a  aprovechar de mi 🖐️

    Para evitar que las personas se vuelvan a aprovechar de ti tienes que ser capaz de identificar cuando tu empatía se ve superada por las necesidades de los demás.

    Cuando eres demasiado empático te pones el lugar del otro y asumes como tuyo un problema o una necesidad que no es la tuya.

    Ningún exceso es bueno. Por eso no hay que ser ni demasiado empático ni demasiado asertivo. De vez en cuando aprende a desconcertar tu empatía con cierta gente.

    Cambia tu mentalidad acerca del egoísmo.

    Nos han enseñado que ser egoísta es malo, pero no siempre lo es. Ser egoísta nos ayuda a evitar abusos y a salvarte de la sensación de angustia o de obligación que tienen algunas personas sobre ti.

    Ser egoísta no es malo si es para protegerte. Las personas que te piden un favor tampoco lo hacen por altruismo, lo hacen por una necesidad propia, osea por intereses egoístas. Viéndolo desde otra perspectiva, ellos también son egoístas el pensar en sí mismos y buscar sacar un favor aprovechándose de ti.

    ¿Como saber que no se están aprovechando de ti? Cuando te piden un favor y tú has aceptado libremente, no te hace sentir mal ni interfiere con ninguna de tus necesidades e intereses

    Acostúmbrate a marcar tus límites.

    Si ves que una persona sobrepasa los límites, entonces pon tierra de por miedo. Sitúa tus necesidades a la altura de las necesidades de los demás.

    La empatía está hecha para conectar con la necesidad del otro, pero también la ética juega un papel importante.

    Ser fiel a ti mismo no quiere decir que seas egoísta, sino que eres ético y una persona ética no abusa de los demás ni deja que abusen de él. “Atreverse a establecer límites se trata de tener el valor de amarnos a nosotros mismos, incluso cuando corremos el riesgo de decepcionar a otros” -Brene de Brown 

    Desarrolla tu inteligencia emocional.

    Percibe las emociones de los demás, pero se inteligente percibiendo primero tus emociones. Tus emociones te van a decir si las cosas que están sucediendo te convienen o no.

    ¿Cómo puedes darte cuenta de las personas que abusan de tu empatía? Con sus modus operandi: suelen usan muchas excusas de porque no pueden hacer algo que necesitan que tu hagas. Te ven accesible o cercano y como saben que te cuesta decir no van y te cuentan sus problemas.

    Les importa poco si tú tienes tiempo o no para atender su problema. Te transforman su problema en drama y ni siquiera te dan la opción de negarte porque abusan de tu empatía.

    Protégete tu autoestima, tu energía y controla la empatía. Ten cuidado con la manipulación y las técnicas de persuasión. Ten cuidado con crear vínculos emocionales haciendo pequeños favores que después se convierten en “grandes favores”.

    La única manera de que te puedes proteger es desarrollando tu inteligencia emocional. La empatía hace que quieras salir bien parado y que no quieras hacerle daño al otro.

    Pero si esa situación te hace sentir mal, entonces es preferible quedar mal con esa persona que quedar mal con uno mismo.

    Mejora tus relaciones con una comunicación asertiva 🗣️

    La asertividad sirve para defender lo que es justo para ti, pero también para mejorar tus relaciones. La asertividad no significa simplemente decir lo que piensas; sino a conectar tus comprender tus necesidades, hacerte responsable de tus emociones y después conectar con los demás. Una relación no es asertiva cuando no ocurre una negociación.

    Ambas personas deben expresar sus necesidades. Tanto tus necesidades como las del otro son igual de importantes y una buena relación asertiva buscará un ganar-ganar. Detrás de cada uno de nuestros actos hay una necesidad no satisfecha. Una comunicación asertiva se basa en concentrarse en satisfacer tus necesidades y no en ganar una discusión

    Los actos de las personas nos provocan emociones por eso es importante expresarlos para generar empatía. Tus sentimientos son la única realidad que no admite cuestionamiento o discusión.

    Céntrate en descubrir tus emociones o sensaciones en lugar de juzgar los actos de los demás o intentar interpretar los actos de los demás.

    Céntrate en lo que quieres y sé específico al comunicarlo. Convierte tus necesidades en acciones que los demás también puedan cumplir.

    Asegúrate que tu petición no sea una exigencia porque no hay que anteponer tus necesidades ante las suya sino encontrar un acuerdo que satisfaga a ambos.

    Conecta con tus necesidades y las de los demás para encontrar puntos de colaboración.

    Comunicar con asertividad te servirá para:

    • Exponer claramente a los demás tus necesidades y deseos
    • Mostrar dignidad, respeto y confianza en ti mismo
    • Dar tus opiniones y pedir favor de forma natural.
    • Expresar tus emociones negativas y rechazar peticiones sin que los demás se sientan herido o molestos.
    • Resolver problemas cotidianos antes que aparezcan situación negativas o descontrolables

    Ejemplo de comunicación asertiva:

    Un compañero de trabajo te ha vuelto a pedir, un viernes por la tarde, que le ayudes con unas tareas:

    Escucha. Antes de hablar, escucha a las persona. Evita ser demasiado empático y escucha desde una posición neutra la solicitud que la persona te está haciendo. Probablemente la persona te cuente su problema (o drama) antes de hacer su petición.

    Expresa. Si tu no expresas tus sentimientos ellos no te tomarán en cuenta. Una vez que la persona haya terminado de hablar puedes compartir tu sentimiento o emoción con frases como: “Me gustaria ayudarte, pero en este momento me siento agobiado con tanto trabajo … ” Recuerda que un sentimiento no puede ser discutido. Describir tus emociones sorprenderá a muchos y les hará reflexionar y empatizar contigo.

    Haz referencia a los hechos. Acostúmbrate a hablar de hechos objetivos y concretos y no de tus juicios. Estás en tu derecho de negarte sin dar motivos o explicaciones y si te parece muy brusco, entonces ofrece alternativas. Hecho: “Los últimos viernes me has pedido también que te ayude, y me he quedado hasta tarde ayudándote”

    • Negación: Lo siento pero esta vez no puedo
    • Alternativa: Si quieres puedo ayudarte el lunes de la próxima semana

    Comunica. Debes dejar claro lo que quieres, no solamente expongas la situación y se lo más concreto que puedas. Explica tus motivos como razón real que sustenta tu petición cuando alguien pida algo. “Quiero salir temprano el dia de hoy porque necesito descansar.”

    Maneja el lenguaje corporal. No pierdas la calma con facilidad. Cuando quieras ser asertivo no te encojas, mantenerte firme y calmado sin mostrar debilidad. coloca tu mirada la misma altura que tu interlocutor. No asientas mientras te cuentan su problema. Da silencios para que que no sepa por donde vas a salir. Muéstrate con seguridad al exponer tus necesidades y emociones hablando con un tono firme.

     

    Práctica en situaciones poco comprometidas y de bajo riesgo. Progresivamente afronta situaciones más complejas hasta que logres sentirte cómodo diciendo lo que piensas.

    Recuerda que el objetivo de la asertividad es defender tus intereses pero sin ofender a los demás, colocando ambos intereses en un mismo nivel de importancia y logrando un acuerdo que satisfaga ambas necesidades. No dejes que nadie más se aproveche de ti.

    Recuerda que es tu derecho negarte o negociar. Retoma el control y consigue acuerdos que satisfagan las necesidades de ambos. Y si sientes que tus intereses están siendo menospreciados, entonces es mejor decir que no. ¿Estás viviendo una situación parecida? ¿En qué momentos has sentido que se han aprovechado de ti? ¿Tienes algún otro tipo consejo que puedas compartir?

    ¡Escríbelo en tus comentarios!

     

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